Grace
Por un momento, todo el salón quedó en silencio. Entonces se escuchó una exclamación:
—Dios mío. Así que era verdad. El jefe sí estuvo con una mujer.
Todos permanecieron sentados, incrédulos, como si no pudieran asimilar lo que acababan de escuchar. El hombre que había iniciado la conversación sonrió.
—No quería decir nada porque podía meterme en problemas, pero ya no me importa. Ya no aguanto seguir guardándomelo.
Una mujer ladeó la cabeza y entrecerró los ojos.
—Un momento... ¿Entonces n