Apollo
—Señor Reed, ¿le gustaría almorzar conmigo?
Por un momento, me pregunté si la había oído mal. ¿Almorzar?
Alcé la mirada del documento que tenía delante y la observé de pie frente a mí. Ni siquiera me miraba; dirigía la mirada a cualquier parte de la oficina para no cruzarse con la mía. Apretaba la bolsa con demasiada fuerza, tenía los hombros tensos y entreabrió los labios con nerviosismo antes de pasarse la lengua por el labio inferior.
Ah. Ese gesto la delataba. Siempre lo hacía después