Grace
Chase se detuvo frente a mí con una carpeta grande en las manos y una sonrisota.
—Este es el informe de evaluación del producto, señorita Grace. La mayoría de las opiniones son favorables. Aquí está todo lo que necesita saber.
Miré la carpeta como si fuera un monstruo a punto de devorarme. Me quedé boquiabierta. Era gruesísima, atiborrada de páginas y páginas. Cuando me la entregó, abrí los ojos al sentir cuánto pesaba.
—No puede ser —murmuré.
Chase debió notar mi cara, porque se rascó la