Grace
Aquel sonido repentino me tomó por sorpresa y me giré. Allí estaba Genesis, con su habitual expresión tranquila, aunque en sus ojos penetrantes se escondía un rastro de alivio.
River puso los ojos en blanco con exageración, pese a la sangre que le manchaba la camisa.
—Qué manera de arruinar el momento —murmuró con voz débil.
—No había ningún momento que arruinar. Y quizá, en vez de coquetear, deberías concentrarte en sobrevivir, porque esa herida parece bastante profunda. —Genesis también