Apollo
Me quedé mirando el documento abierto sobre mi escritorio, con expresión sombría e indescifrable, mientras repasaba las cifras y las cláusulas por tercera vez. Llevaba las mangas de la camisa arremangadas hasta los codos, dejando a la vista las venas de los antebrazos, y en algún momento de la tarde me había pasado los dedos por el cabello tantas veces que ahora me caía desordenado sobre la frente.
Llevaba un rato sintiendo punzadas en la cabeza, pero las ignoraba, igual que ignoraba todo