Apollo
Siempre he sido un hombre posesivo por naturaleza. Lo mío era mío. Y nunca dudaba en destruir a cualquiera lo bastante estúpido como para intentar quitarme algo.
Quería que supiera que, después de la noche anterior, ninguno de los dos podía dar marcha atrás. Sin importar lo que pensara ni cuánto intentara huir de mí, ahora era mía y siempre lo sería.
No sabía qué respuesta esperaba, pero ninguna de las que me daba, por razonables que fueran, me dejaba satisfecho. Algo muy dentro de mí se