LAYLA:
Con ayuda de Birk y Galed los chicos llegaron de inmediato y se ubicaron en lugares estratégicos para la batalla que se avecina.
—¿Estás segura de esto?
Me pregunta Damián.
—Nunca había estado tan segura, creeme.
Hablo con seguridad y este asiente suspirando.
—Entonces no hay más nada que decir…
Suspira resignado acercándose a mi.
—Te amo al igual que nuestro cachorro.
Susurra mirándome seriamente.
—Lo sé… Nosotros también te amamos.
Digo mientras rodeo su cuello y beso sus labios.
—Deb