LAYLA:
—Amor te faltan dos más.
Al escuchar su voz me detengo y mis garras g colmillos vuelven a su estado normal.
—¿Estas bien? ¿No te han echo nada esas descerebradas?
Le pregunto y él niega con una sonrisa.
—Te miras muy hermosa celosa.
Dice con un guiño y mi loba ronronea.
Cuándo voy a decir algo más el lugar en el que estamos tiembla y todos nos miramos extrañados.
—¿Esto es obra de ustedes?
Pregunta la reina Valkirias y ruedo los ojos mientras olfateo el aire.
—Son ellos… Son los demonios