LAYLA:
La mirada de Damián en vez de intimidarme me calienta como un horno… ¡Carajo!
—Si vas a seguir mirándome así no voy a responder Damián, te haré mío aquí y ahora.
Le digo mientras me cruzo de brazos y me detengo para mirarlo.
—¿Siempre has sido tan directa y clara con lo que quieres?
Me pregunta mientras me observa fijamente con ojos brillantes.
—Supongo que sí… Ahora suelta lo que quieres decirme.
—Lay… Sigo creyendo que es mala idea que vengas conmigo a este lugar ¿Acaso no escuchaste