LAYLA:
—Oh, ¿Ahora vas a hablar?
—Si, si, hablaré.
Dice asintiendo varias veces y sonrío.
—Pero aún así te castigaré por tardarte mucho en hablar.
—No, no, por favor… Hablaré, les diré todo lo que quieran saber.
Habla desesperado y mira al hombre que está detrás de mí con los brazos cruzados.
—Entonces habla ¿Qué estás esperando?
Pregunto con la mirada seria y este asiente.
—Fueron los italianos…
Dice y su voz vacila en sí decirme más o quedarse callado.
Hago sonar las tijeras y me acerco a él