–¡Miller! –Le llamo el hombre alto y calvo de la entrada –¡Que milagro que te vemos por aquí!
El moreno sonrió de lado, no tenía tiempo para dar explicaciones pero sabía que la cortesía era necesaria en esos momentos pues tenía una idea de cómo podría reaccionar Madison ante su presencia.
–Solo vengo a darme una vuelta –le contesto echando su larga trenza hacia atrás.
–Pues adelante, hoy hay muy buena carne –el hombre quito la cadena dejando pasar antes que a la inmensa fila de gente que espera