No supo si reírse de ella cuando la vio entrar en la cafetería con una enorme gasa en su nariz o sentir pena por ella, apenas se hizo notoria su presencia cuando los ojos marrones de Naomi se entrecerraron al chocar con los rojizos de él al encontrarlo en una de las mesas del fondo.
–¿De qué te ríes idiota? –Le pregunto al acercarse a grandes zancadas hasta él, se dejó caer en la silla con una clara molestia dibujada en su rostro.
–No me rio, solo me divierto con lo que veo –Naomi se cruzó de b