–Qué bueno que lo menciones –agrego la otra mujer –porque sería bueno que te vayas enterando de que estamos viviendo juntos.
Madison se quedó unos segundos congelada en el umbral de la puerta, Naomi sonrió ampliamente al saber que le había afectado.
–Entonces cambia las sabanas –canturreó con un tono de voz tan arrogante que incluso a ella le causo picor –te recuerdo que yo también dormí varias veces ahí, mi esencia en su cama puede distraerlo.
Termino de cruzar la puerta sin ver atrás; ya no l