Eran pasadas las 10 de la noche cuando sonó el timbre. Salma ni siquiera se había ido a trabajar todavía y Ben y yo estábamos decidiendo qué cenar.
Ben fue a contestar y yo seguí mirando el menú de las tele-entregas de la vida.
- Babi, hay un Anon en nuestra puerta. gritó, agarrando la manija, la puerta entreabierta.
Me mire sorprendido:
- ¿Anónimo 1? ¿Qué paso? - Me dirigí hacia la puerta. – ¿Quieres entrar?
- No, señora Bongiove, gracias. Vine a traerles esto... A pedido del Sr. Casanova.
- ¿