¡Di gracias! (II)

Alguien volvió a llamar a la puerta. Ben y Salma me miraron seriamente.

- Por cierto, me estoy poniendo nervioso... Muy nervioso. – dijo Ben, ciertamente esperando a Héctor detrás de la puerta.

Mi corazón se aceleró y fui, sin apenas sentir mis piernas, hacia allí. Mis dedos tocaron el pomo y tuve miedo de girarlo.

Luego me encontré cara a cara con Anon 1.

- ¿Anónimo 1? Entrecerré los ojos.

- Buenos días, señora Bongiove.

- ¿Que haces aquí?

Me entregó la caja, que reconocí de inmediato.

- El Sr
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