Alguien volvió a llamar a la puerta. Ben y Salma me miraron seriamente.
- Por cierto, me estoy poniendo nervioso... Muy nervioso. – dijo Ben, ciertamente esperando a Héctor detrás de la puerta.
Mi corazón se aceleró y fui, sin apenas sentir mis piernas, hacia allí. Mis dedos tocaron el pomo y tuve miedo de girarlo.
Luego me encontré cara a cara con Anon 1.
- ¿Anónimo 1? Entrecerré los ojos.
- Buenos días, señora Bongiove.
- ¿Que haces aquí?
Me entregó la caja, que reconocí de inmediato.
- El Sr