- Gracias por cuidarme. Y déjame tus cosas.
- Yo... tengo un trabajo.
- Um, gracias por llamarme y avisarme, para tranquilizar a tu abuela. Tal vez es mi culpa que tuve un ataque al corazón, sabiendo que estabas desesperado por un trabajo y todavía negándote a mi ayuda financiera para vivir.
- Abuela, lo siento. Pero si supieras todo lo que me ha pasado en las últimas semanas, no sé si lo creerías.
- ¿Qué tal si comenzamos con el lugar donde trabajas?
- Conseguí un trabajo en Perrone. dije emoc