¿Y si me matan aquí y me entierran debajo de un árbol? Nunca encontrarán mi cuerpo. Ben y Salma buscarán y nunca encontrarán mis restos. Y lo peor: nadie será arrestado, porque nadie pensará jamás que los Casanova me mataron.
Saludé a Milena, quien antes de bajar las escaleras dijo:
- Podemos organizar un café para cualquier día. ¿Que crees?
- Si claro.
Escuché el sonido de sus tacones mientras descendía. Miré a Allan y le pregunté:
- Ella... ¿Está necesitada? De amigos... ¿De un prometido?
Él