Me detuve frente al North B., sentado en el asiento del pasajero del Maserati, en la vacante escrita como CEO.
- Oye, descalificado, trabajo en la empresa de fachada. – señalé irónicamente.
- Te gusta burlarte de mí, ¿no? Me miró y pasó su mano dentro de mi vestido, dándose cuenta de que no estaba usando ropa interior. - Tú... No vas a trabajar sin bragas, ¿verdad?
- Devuélveme el mío y te lo pongo, pervertido robabragas. – Provoqué.
- No... Esto es mío y no lo devolveré. Lo usaré en tu ausenci