Siguió llamando a la puerta, sin descanso.
- ¿Debería golpearlo también? – preguntó Salma.
- ¡Enfermo! Grité desde adentro. - ¡Loca!
- Está bien, le preguntaste a Babi: nunca me quedaría contigo porque amo a Milena. - Dijo, afuera. “Y sí, he tenido una relación con ella en el pasado… Y yo era el padre del bebé que ella perdió.
Salma y Ben me miraron.
- Fuerte babeo. No te puedes perder esto. Ben arqueó una ceja.
- Joder, me voy a dormir, porque seguro que ahora va a dejar de gritar, porque le v