Fue todo muy rápido y cuando me di cuenta la puerta se abrió.
No había nadie allí, pero se podía escuchar la música. Estábamos en el tipo de habitación por la que había subido antes con Allan.
La luz brillante era un toque de realidad. Salí del elevador, mi cuerpo temblando y tratando de encontrar las palabras correctas antes de irme.
- Finalmente. Sonreí, sin mirarlo a los ojos. - Tengo que ir.
- No puedes salir con el vestido así... Se nota todo tu cuerpo.
Me detuve, sin saber qué hacer. Se q