- Piensa en el lado positivo, Bárbara. Si no tuviera tus joyas, tendría que venderlas para pagar la cuenta ahora. Es decir, de una forma u otra, se habría deshecho de ellos para salir de uno de sus apuros.
- ¿Piensas en devolvérmelos algún día? Volví la cabeza hacia él.
- Sí... Lo mismo que piensas sobre devolverme mi blazer. – dijo serio.
Volví la cabeza de nuevo, mirando al techo. Sentí que mi corazón se aceleraba. Bien, vendí su chaqueta. Entonces nunca volvería a ver las joyas de mi madre.