- Y pronto encontraste una manera de curar los agravios en la rubia de la polla en el medio. - me reí, con desdén. – “Te demostraré que voy a cambiar, Bárbara y lo verás en mis actitudes”. Pensé que estas palabras eran sinceras y dignas de confianza.
- Y pensé que te gustaba mi invitación a cocinar en mi casa.
- ¿De verdad crees que no fui porque simplemente no quería? ¿No se te pasó por la cabeza que algo podía haber pasado?
- Al principio sí... Luego realmente pensé que... Me estabas despidie