sonreí, fingiendo que todo era exactamente como ella lo imaginaba.
- Bárbara, quiero que seas muy feliz.
- Voy a ser. - Dije esperanzada y positivamente.
- ¿Por qué creo que nunca nos volveremos a ver? - ella preguntó.
Sí, no nos volveríamos a ver. Porque yo no lo buscaría. Eso fue realmente una despedida... De todo lo que me recordaba a Jardel.
- Cuídate, Ana. Te amo.
- Te tendré por siempre en mis oraciones, Bárbara. Y gracias de nuevo
Saludé y me fui, cerrando la puerta, que seguramente nunc