Salía de casa para Perrone al día siguiente cuando Salma apareció en la habitación:
- Babi... no me siento bien. - Ella habló, pálida.
- ¿Que estas sintiendo? - Fui hacia ella, quien se apoyó en mí.
- Me duele mucho la cabeza... Tanto que me mareo y tengo náuseas.
- ¡Bueno! Grité por él, lo que tardó unos minutos en llegar.
- ¿Qué paso? – preguntó preocupado al ver a nuestro amigo completamente inactivo.
- Tenemos que llevarla al médico. dije nerviosamente.
- Llama a Daniel. - Preguntó y noté e