Maserati... ¡Ay, Maserati !
Caminé despacio hasta el estacionamiento del maldito, pervertido, sinvergüenza, descalificado.
- Hola... - le dije al guardia de seguridad que estaba cerca, atento a todo.
- Pues no. ¿Puedo ayudarla?
- Si puedes. Está este... Creo que su nombre es Anon. ¿Conoces a alguien con este nombre?
- Sí. Me miró fijamente, enderezándose cuando mencioné el nombre del guardia de seguridad de Casanova.
- Pidió avisarte que necesita que subas al piso 21 de inmediato. Parece que un