Kamil extendió su mano para darle un café caliente a Giovani, mientras en su otro brazo tenía una muda de ropa que le había comprado para que se cambiara. La ropa del Ceo estaba empapada en sangre, y este no parecía inmutarse por las miradas de los demás que se quedaban estupefactos con su imagen.
Giovani estaba sentado en el pasillo doblado hacia adelante, su cabello caía húmedo de sudor sobre su frente, mientras camisa, pantalón, pecho y manos tenían aún la sangre seca de Isabela.
-Sí solo no