Giovani estaba a punto de comerse las uñas de la tensión. Con la calle bloqueada y sin poder dar la vuelta por ningún lado solo le quedaba esperar a que fuera despejada después que un camión se volcara en el medio destrozando el panel de señal, razón por la que no tenían cobertura en sus celulares. Pero los minutos corrían y sus niveles de estrés y preocupación aumentaban.
Se preguntaba si Isabela realmente estaría bien. Rezaba que si, que estuviera en la casa junto a Allen. Y no en peligro. Se