A pesar de lo que creía Isabela, Giovani no la atacó en el baño, a pesar de estar los dos sin ropas y con miles de posibilidades. Más bien, se comportó bastante bien para lo que estaba acostumbrada y ameritaba la ocasión. Le había recogido el cabello para que no se mojara más, le había enjabonado el cuerpo, masajeado, no la había tocado de forma tan provocativa como para llevarlo a lo sexual. Lo más que había hecho era besarla, pero no los típicos besos que la dejaban sin aliento, sino aquellos