-¿Estás segura de esto?- Giovani puso un mechón del rojo cabello de la mujer que estaba arrodilla entre sus piernas. Ni en sus más locas fantasías se hubiera imaginado a Isabela hacerlo, al menos por sus propios medios. Más bien se había visto a él caso rogándola cuando él no lo hacía con nadie, pero esa mujer tenía algo… que la hacía diferente.
-No me trates como una niña. Se lo que estoy haciendo- refunfuño Isabela con la mirada fija en el bulto cubierto delante de ella.
-Si como no- Giovani