En el viaje de regreso Isabela se había quedado completamente dormida en su asiento. Los labios de ella aún se mantenían rojos debido a la ola de besos a los que los había sometido. El sabor aún quedaba en la boca de él. Isabela había estado bastante cooperativa dejándole jugar con ellos, mordisquearlos y casi follarle la boca con su lengua. Había sido simplemente delicioso. Y aunque había sido un episodio desagradable dado el lugar donde estaban, al menos en la parte sexual habían avanzado bas