Isabela realmente no estaba adaptada a lo que tenía delante de ella. Si, serían platos súper mega caros pero un bocado era más grande que aquello y, además, no se imaginaba los ingredientes porque no los podría descifrar. Giró su cabeza al otro lado para ver a su esposo comer y copiarlo. Él por suerte leyó su incertidumbre y con movimientos mesurados le indicó y así ella pudo comer. Aunque no fueron del todo su gusto. Había algunos realmente deliciosos, pero otros que su paladar no estaba desar