De todas las locuras que pudieran pasarle por la cabeza a Isabela, amanecer acostada en una cama con Giovani casi completamente desnuda no era una de ellas. Su boca se abrió de la impresión ante el estado de ambos al poder ver el cuerpo de ambos ante la luz que se filtraba por la enorme ventaba de lo que parecía una habitación de hotel de a saber que piso porque la vista era increíble desde afuera.
El brazo desnudo de Giovani que descansaba sobre la cintura de ella, se extendía hacia su torso d