Giovani aún no había recuperado el aliento. Siempre un orgasmo mañanero era excelente para empezar el día, pero el costaba un poco recuperarse. Lentamente giró su rostro y dejó un beso en la mejilla de Isabela. Ella había estado genial a pesar de que se había resistido un poco. No importaba, al final ella también había disfrutado y bastante bien.
-Buenos días- le dijo él ahora un poco más despierto- Tenemos un día largo, nos vamos a casar- y claro que sí, ahora que había probado a la mujer, no