Cualquier hombre sensato, si tuviera a su fantasía sexual, con sus labios pegados a los suyos aunque no se estuvieran besando, lo que haría, sería precisamente aprovechar la oportunidad, ya después asumiría la consecuencia de sus actos, pero siempre había un impedimento que frenaba a Giovani referente a la mujer delante de él. Esta vez fue su celular vibrando en el bolsillo de su pantalón.
Aun sin soltar la cintura de la mujer y gruñendo internamente, solo se separó un poco y sacó el celular pa