Mundo ficciónIniciar sesiónLorena.
Al salir de la oficina de Gael hago una lista mentalmente de todas las cosas que detestan los hombres que haga una mujer son cosas sencillas pero que puedo hacer con mucha facilidad, él estuvo viviendo muchos años en paz mientras yo me callaba, guardaba silencio a sus espaldas y hacía su trabajo es hora de que yo también tengo un poco de libertad, esta mañana me dirijo a paso firme al palacio de Rebeca, al entrar veo muchas flores de colores suaves y aves exóticas, se nota que esta niña tiene los gustos muy raros llego sin presentarme, sin avisar antes y cuando por fin se dan cuenta de mi presencia ya le estoy indicando a las sirvientas dónde comenzar a colocar mis cosas, Rebeca me mira completamente desconcertada pero hace una reverencia antes de comenzar a hablar. -Disculpe emperatriz ¿ Que esta asiendo aqui ? este palacio es mío el emperador me lo designó a mí. -Lo sé, pero voy a remodelar el mio y quiero un lugar donde descansar, un lugar donde sentirme cómoda y elegí este lugar. -Pero es mío. -En serio y quién me va a impedir que yo lo tome. Acaso tú. Rebeca ase un puchero para salir del palacio del norte muy molesto, supongo que ahora irá a quejarse con el emperador no me quiere dar el divorcio por las buenas será por las malas y si es necesario me comportaré como la mujer más caprichosa del mundo además tengo derecho a hacerlo lo que quiera pasé muchos años callando y obedeciendo es hora de dejar salir un poco lo que verdaderamente soy, soy una mujer que no tiene miedo de buscar lo que quiere y lo que quiero es mi libertad de este matrimonio no me importa en cómo lo voy a conseguir, le indico a las sirvientas dónde colocar mis cosas mientras las sirvientas de Rebeca se miran entre ellas no pueden hacer absolutamente nada esa es una ventaja de ser la emperatriz, a los pocos minutos llega Gael molesto seguido por su garrapata llamar a rebelde. -¿ Qué crees que estás haciendo Lorena ? -Gael que bueno verlo esta mañana, con el mensajero mande unos papeles donde pienso remodelar mi palacio y mientras eso pasa pienso quedarme aquí. -¿ Y por qué exactamente en este palacio ? Hay otros dos puedes elegir algún de ellos. -Sí, pero yo quiero este, en este hay mejor luz durante el invierno si ella se incómoda con mi presencia puede irse alguno de los otros dos palacios incluso puede ser algunos de los extranjeros de vacaciones por mí no tengo ningún inconveniente. Gael se ve claramente molesto, en otras ocasiones hubiera desvía la mirada pero ahora quedamos frente a frente, tengo que alzar el rostro para seguir viendo a la cara ya que él es mucho más alto que yo. -¿ A que estás jugando lorena ? Estás poniendo a prueba mi paciente. -Y tú la mía. Mi respuesta parece sorprenderlo pero no pienso decir una ves más. -Ya sabes cómo solucionar esto, te envíe los papeles puedes firmarlos cuando tú quieras. Gael me da una sonrisa y se pasa la mano por el cabello. -Ya veo, sigues con ese delirio bueno si así lo quieres lo tendrás. -¿ El divorcio ? -No querida el palacio. Gael da un paso hacia mí me toma de la cintura y de la mano para darme una vuelta. -Será tuyo hasta que el tuyo quede renovado. -¿ Y Rebeca ? -No te preocupes la acomodaremos en otro lugar ahora con su permiso señorita tengo otros asuntos que tender. Me quedo muy sorprendida de lo que acaba de pasar en serio Gael me dara por mi lardo pensé que comenzaría a gritarme y me pediría que me largara pero al parecer no quiere perder a su secretaria más eficiente ahora voy a tener que cumplir con eso de renovar mis palacios maldición más trabajo de lo que ya tengo pero si mal no recuerdo en este lugar hay otras costumbres y una amante tiene ciertas obligaciones, miro con una sonrisa burlón a Rebeca que está quejándose con su dama de compañía, una idea muy maliciosa a nacido en mi cabeza y estoy segura que esta ves Gael me dará el divorcio para desaparece de mi.






