Todo en casa estaba empacado, el vuelo salía en exactamente dos horas, y las pocas maletas con mis cosas descansaban en la sala, mientras le entregaba la llave del departamento a la señora Ana, la cual por la forma en que me mira siempre, se que me tiene lástima, y eso me hacía querer odiarla casi. De mala gana puse mis juegos de llave en el mueble más cercano y le deposité en sus manos un sobre con el último de mis pagos que estaba atrasado.
-Espero encontrar a algún otro inquilino como tú, e