Era la segunda vez que uno de los hermanos Thompson estaba acostado en mi cama en un estado precario, al parecer Bela se había esapado de casa porque llevaba una mochila pesada con algunas cosas personales.
Su rostro estaba casi deformado de los golpes y los brazos estaban cubiertos de marcas, ni hablar del resto de su cuepo, viéndola ahí indefensa y magullada recuerdos dolorosos vinieron a mi cabeza.
Recordé los dolores tan fuertes en el corazón y el vientre cuando desperté de la paliza de M