Kindall no me dio rendición donde me puso contra la mesa de la habitación boca a bajo e ingreso en mí y por el cielo sus embestidas fueron demasiado deliciosas, no podía dejar de disfrutar estar así entre sus brazos, su mano derecha jugando por mi cuerpo y con la izquierda me sostenía la cadera para darme más duro.
Kindall: — Mi amor ven y dámela —
Salio de mí y tomando de mi mano llegamos a la cama donde comenzó a besarme y siendo cariñoso nos acostamos, estando sobre mí solo le abrí mis pierna