Alma Castillo
Como la vida puede herir a un hombre como él, se nota que su dolor aún está palpitante y vivo, sus ojos lo delatan. Perdió a su esposa y está debe ser su casa.
La vida es tan injusta, que afortunada debió ser, por haber conseguido un hombre respetuoso, protector y humilde de corazón. Soy una desconocida que ayudó una noche y sin pensar que terminaría siendo mi salvador, no he podido dormir, miró a mi hija solo quiero que despierte y ver sus hermosos ojos llenos de inocencia mi be