Por fin llegó el día más esperado, el de conocer a nuestro bebé. Preferimos no saber su sexo hasta que naciera porque de igual manera sería una bendición para nuestro hogar.
Estos meses han sido un montaña rusa y lo más importante que lo hemos disfrutado juntos como una familia. Hasta la pobre de Alana, sintió los síntomas de mi embarazo y la verdad, era que quería la atención de su padre, un padre que me está matando de risa de verlo caminar de un lado a otro, por la habitación
Estamos en la