Alma Castillo
Me despierto sintiéndome la mujer más afortunada al estar entre esos brazos que me dan calor y protección.
Observó su hermoso rostro mientras tiene sus ojos cerrados, pasando mi dedo por las ondulaciones de su abdomen y noto como su piel dorada se ilumina mucho más al entrar los rayos de sol. La sábana descansa en lo más bajo de su uve llena de vellos, haciendo que suelte un suspiro ahogado. Trato de no mirar el tatuaje del cuervo, que me revuelve el estómago. Sin embargo, me si