—Bienvenida a casa, mi amor.
Colin abrió la puerta de su apartamento para mí, regresó conmigo y empujó la silla de ruedas hasta al interior de este. Todo se veía tal cual en mis pocos recuerdos; el mismo olor, los mismos colores y esa misma sensación de aquí es donde pertenezco realmente.
Me sentía cada vez encajando en el mundo y con todos a mi alrededor, sobre todo, con el hombre de mi vida. Es que incluso si hubiera perdido la memoria por completo, estoy segura que él hubiese hecho hasta l