19
Lena.
Siempre pensé que la peor forma de que me descubrieran sería una escena dramática: sirenas, luces intermitentes, manos que me sacaran a rastras de la cama de Jack en plena noche. En cambio, todo empezó con algo mucho más sencillo: el correo. Una mirada rutinaria de un vecino por la ventana de su cocina, una vista directa a nuestro salón una noche en la que olvidé cerrar las persianas. Estaba desnuda en el sofá, Jack me tocaba por todas partes y, por una vez, a ninguno de los dos nos im