Don Clindy habló con su mano derecha, Sirio.
—¡Dile a Ángelo que venga ahora, de inmediato!
—¡Sí, SEÑOR!
Don Clindy estaba enfadado, pero no porque Ángelo estuviera escondiendo a Nadin, sino porque al buscar la verdad, también descubrió que Nadin era inocente. Se sentía culpable por no haber creído en ella. Aunque ella le había suplicado que la escuchara, él actuó como un tonto, confiando solo en las palabras de Esmeralda y en un video manipulado. Esa carga lo estaba matando poco a poco. Había f