Antonella
Nos acostamos a dormir como hace dos horas y media. Desperté porque mi teléfono comenzó a sonar. Damián está como una piedra, no se mueve de su lugar desde que tocó la cama y cerró sus ojos. No ha cambiado de posición. Muerdo mi labio cuando miro su gran cuerpo descubierto. Ahora comprendo por qué las mujeres se vuelven loca cuando ven a mi marido. Su físico y su cuerpo parece ser tallado por grandes dioses griegos.
Es placentero pensar que todo ese cuerpo me lo disfruto, yo sol