Alan Castelo
—Eso estuvo… tan cerca. Daniela Lancaster conoce mi debilidad, estuvo a punto, cerca de hacerme caer en sus juegos, pero no. Tengo y debo ser fuerte. —Me digo a mí mismo mientras estoy metido en el baño.
Me retuerzo de incomodidad por mi erección. Siento como mi miembro se mantiene tensado al punto de causarme dolor; no puedo creer que Daniela me obligue a masturbarme para bajar la emoción de mi cuerpo y regresar así a mi normalidad.
Mi día iba tan bien, tan perfecto hasta que