Damián
Llego junto a ella y lo primero que hago es besarla, para después, como todo un tonto enamorado, saludarla.
—Hola —digo mientras recupero el aire.
—Hola —habla con voz tímida.
—Estás… estás perfecta y hermosa. —No dejo de contemplarla y de halagarla—. Eres la mujer más preciosa que puede existir en el mundo. —Aclaro mi garganta.
—Gracias, mi amor, gracias.
Una lágrima se le escapa.
—Muy bien —dice mi hermana por el micrófono—. Lamento interrumpir su… Momento de amor, pero Damián tiene un