Antonella
—¿Me llevas cargada? —Alzo mis brazos.
—¡Cielo, pesas por tres! ¿Estás loca?
Hago un puchero.
—¡Estoy gorda por tu culpa, infierno! Tengo una enorme panza y peso cien kilos.
Se burla de mí.
—Cielo, no seas exagerada, sabes muy bien que no pesas cien kilos. Además, recuerda que llevas tres bebés. —Acaricio mi panza.
—No exagero, siento que peso eso. A veces me cuesta caminar. Mi barriga pesa y por las noches me asfixia —paso, por un lado, de Damián. ¿Me llevas a comer hamburguesas?
Abr