Damián
Salgo del centro comercial tomado de la mano con mi cielo hermoso y discutiendo con ella porque ahora resulta ser que a mí Antonella se le metió en la cabeza entrenar defensa personal. ¡Yo puedo defenderla! No voy a dejar que se someta a eso. Puede lastimarse mientras entrena, y eso sería hacer que yo aniquile al idiota que la hirió, aunque no sea su culpa.
—Voy a practicar quieras o no defensa personal. Tengo que defenderme sola y defenderte a ti.
Metemos todas las bolsas en la camionet