Antonella
Esa luz fuerte me hace despertar enojada. Me siento en la cama y observo a todos lado, buscando al culpable. Damián no está en la habitación, quién sabe a dónde iría. Bajo de la cama y camino hasta el baño. Me doy una ducha fría.
Una vez lista, me encamino hasta la puerta para abrirla al escuchar que la camarera tocaba.
—Señora Lancaster, su esposo, la esperaba abajo en el restaurante del hotel.
Sonrío al escuchar eso.
—Muchas gracias.
Salgo de la habitación y me detengo en el ascenso